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Caso “Andrea” y Muerte digna ¿cuál es la “opinión de la ABFyC”?

Lunes, 12 de octubre de 2015

Caso “Andrea” y Muerte digna ¿cuál es la “opinión de la ABFyC”?
Una vez más, los temas de la Bioética saltan a la opinión pública irrumpiendo en prensa casi como elefante en cacharrería. De todas partes surgen opiniones, y a menudo juicios de valor y descalificaciones, unas mejor informadas y otras más bien “desde la barrera”. O tal vez sean al revés.
En estas ocasiones no faltan los miembros de nuestra Asociación que plantean ¿cómo la ABFyC no se pronuncia sobre temas tan candentes?. Parece que somos un colectivo que bien podría mostrar una voz “autorizada” sobre estos aspectos, en cualquiera de sus dos vertientes: la más teórica y general, o “fundamental” (y probablemente, fundamentada), y la más concreta y aplicada al caso, o “clínica”, siempre deliberativas y prudenciales. Por algo es la nuestra una sociedad “Fundamental y Clínica” desde su origen. Pero también ha tenido tradicionalmente el orgullo de ser multidisciplinar y, sobre todo, plural. No podría ser de otra manera para ser realmente bioética. Y sin duda la pretensión de una auténtica deliberación que incluya a todos los implicados y todas las perspectivas, o al menos la búsqueda de un consenso suficiente, dificulta reaccionar de manera ágil a los problemas que a menudo emergen (no es que no existieran antes) repentinamente y crean en las personas “de a pié” cuestiones que no pueden quedar sin atisbo alguno de respuesta.
¿Qué hacer entonces? Quien suscribe este texto, en cierto modo, ha decidido “tirarse a la piscina”, aunque lo haga a título personal y no tratando de representar en absoluto a nuestra Asociación. Lo hago desde mi modesta posición, Enfermero de profesión, Máster en Bioética Clínica y Bachiller en Teología (no me atrevo a considerarme "teólogo" por tener tal título), orgulloso socio de la ABFyC, a la sazón miembro de su Junta Directiva en este momento por desempeñar la labor de Tesorería y colaborando en la “actualización” de nuestra página Web, lo que no me reviste de autoridad “extra” alguna, pero me posibilita utilizar este medio para comunicarme con el resto de socios y “simpatizantes”.
Desde hace tiempo, en nuestro apartado de “Actualidad Bioética” algunos miembros de la Junta Directiva hemos procurado haceros llegar las noticias que se iban publicando en relación con nuestra disciplina, y que llegaban a nosotros por diversos medios, sin seleccionar aquellas que expresaran opiniones con las que pudiéramos estar más o menos de acuerdo unos u otros. Por cierto, ardua labor en la que se echa mucho de menos que otros socios participen con sus opiniones o, simplemente, comunicándonos noticias que puedan resultar de interés para la ABFyC. Si ahora no puedo pretender que mi voz represente a la Asociación, mucho menos ésta suscribe todo lo que se publica en relación a estos temas, aunque procure informar de “lo que se cuece” al respecto para, al menos, mover a reflexión y generar debate…
Es verdad que en ocasiones se “filtran” algunas noticias, más por los contenidos que por la “orientación” de los informadores/columnistas (si no, hubiéramos inundado la web con noticias en torno a las acusaciones de “falta de ética” entre políticos, especialmente iberoamericanos, y sobre todo, como seguramente conocéis, sobre los escándalos destapados entre los directivos de la FIFA).
Ahora, como el niño muerto en una playa y fotografiado a principios de septiembre, es una niña la que me ha removido al punto de no poder dejar de aclarar un par de puntos:
Sobre el llamado “caso Andrea” también hemos tratado de “colgar” desde principios de octubre (algunas con cierto retraso por dificultades técnicas) muchas de las noticias que nos iban llegando desde distintas fuentes (os invitamos a hacer un breve repaso de las mismas, especialmente el artículo “Dejarla Partir”, del también socio de la ABFyC, el profesor Amor Pan). Y las hemos transmitido sin enjuiciar las opiniones que, incluso en las que pretenden ser meramente información –sabemos-, se vierten. Creo, modestamente, que ésta es condición sine qua non para hablar de “temas bioéticos”.
Pero no puedo dejar de dar la mía en este asunto, y es que en algunas de tales noticias y opiniones no se ha respetado esta premisa, y se ha juzgado, a menudo duramente, tanto a los padres de la niña como a quienes prestaban siquiera oídos a sus demandas. Y se ha hecho, creo, sin tener apenas conocimiento de los “hechos concretos”, antes de pasar a considerar los “valores”, sentenciando a todos los intervinientes que no opinaban como los “autodenominados expertos”.
Parece incluso que se quiere llevar ante los tribunales a quienes solicitaban la “ADECUACIÓN” del Esfuerzo Terapéutico. El CEAS del Hospital Clínico de Santiago (CHUS) entendía que el caso se ajustaba a este supuesto y al del Rechazo a un Tratamiento por parte de los tutores legales de la menor. Francamente, a priori me cuesta dudar del informe de un CEAS que había deliberado previamente con toda la información a la mano y antes de que la presión mediática pudiera condicionar sus conclusiones.
Espero que el debate, mejor aún la deliberación, sobre el final de la vida siga abierto, como tantos otros, en los próximos meses y más, pero lejos de descalificaciones e infundadas acusaciones de criminalidad, sino con el sosiego y la necesaria reflexión fundamentada y prudente, que debe ser la tónica en nuestra Asociación, y que tenemos que procurar hacerla extensiva, en la medida de lo posible, a todos los que se acerquen honestamente a la bioética y, por ende, a la sociedad entera. Os animo a todos y todas a poner en ello todo nuestro empeño.

Si quieres contactar con el autor, puedes escribir a rafael.ruiz@madrid.org


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